Pobre madre que durante toda su vida enseñó a sus hijos a temer a los demónios imaginarios para acabar así. A los demonios los vemos todos los días, simplemente hay un pequeño demonio natutal en cada uno de notros que nos obliga a pensar negativamente por motivos de supervivencia personal.
Nota: A los demonios no hay que temerles o se hacen más fuertes. Se alimentan de negatividad en general pero su plato favorito es el temor.

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